Antes todos los domingos eran especiales, porque se juntaban, se saludaban, se felicitaban por estar otro domingo más juntos. Sin embargo, un muy pequeño bisturí había hecho un corte limpio en el lazo que los unía, y sin que ellos siquiera pudieran percibirlo, poco a poco este lazo se iba deshilachando, y se adelgazaba aquello que los conectaba.
Hoy domingo ya no era nada especial, porque llevaban tantos domingos felicitándose que ya no tenía ninguna magia. Ni siquiera se juntaron. Uno se fue con su nueva fantasía y el Otro quizás para a dónde... en la ciudad de caliente cemento se debe haber derretido, o por lo menos haber perdido algunas extremidades.
Cuando Uno se dio cuenta de que alguien había saboteado su relación con el Otro, se decidió a buscar al culpable. Pensó y pensó, descubrió pistas y limpió jeroglíficos hasta que finalmente halló al criminal.
Pero por desgracia, ya no podía hacer nada contra la Rutina y su bisturí del Tiempo, ya que yacían ambos, el Uno y el Otro, en su abismal estómago.
domingo, 2 de junio de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
Té de hierbas
...luego de que aquel misterioso té olvidado en la alacena la hiciera volar hasta un mundo paralelo confeccionado sobre verduras y habitado por conejos, despertó abatida en la penumbra de su cuarto, acurrucada en la esquina superior izquierda de su cama, vestida con ropa que jamás había visto en su vida, y siendo observada por un hombre que la miraba desde la silla del escritorio mientras se fumaba un cigarro.
Luego de eso todo es placentero y borroso... mas nunca encontró aquella inspiración que andaba buscando.
martes, 16 de abril de 2013
Dos pares y medio de locos
Me mandaron al doctor porque ayer me pillaron echándole manjar a un palo de madera, pero lo que ellos no entienden es que no tenía plata para un cuchiflí.
Yo estoy aquí porque cuando estaba sacándole los pétalos a una rosa, todos creyeron que estaba tirándole el cabello a la Rosita, mi vecina.
Puedo volar y alcanzar el fruto prohibido, así que me tienen encerrado porque saben que lo quiero quemar y si eso sucede saldríamos de este infierno.
Cucú.
Yo estudiaba medicina y terminé aquí... ¿O empecé?
Yo estoy aquí porque cuando estaba sacándole los pétalos a una rosa, todos creyeron que estaba tirándole el cabello a la Rosita, mi vecina.
Puedo volar y alcanzar el fruto prohibido, así que me tienen encerrado porque saben que lo quiero quemar y si eso sucede saldríamos de este infierno.
Cucú.
Yo estudiaba medicina y terminé aquí... ¿O empecé?
domingo, 31 de marzo de 2013
Temperatura
Por caminos en el desierto, necesito hidratarme. Me subo al barco y comienza la verdadera travesía. Calmar la temperatura de este paciente es trabajo minucioso y delicado como el de un cirujano, así que pese a la lluvia me concentro, muevo el timón un poquito a la derecha, un poquito a la izquierda, hasta que parece un ambiente ameno para proseguir. Canto para sentirme más alegre. Yo sé que soy una contra el mundo, que sonreír en el bus no es fácil, que preguntarle a un desconocido si se encuentra bien parece muy raro en esta sociedad individualizada, pero no importa, quizás quien lea ésto coma un poco de valor en el desayuno de mañana y se de cuenta de que no puede pasar nada malo en ser amable FRIO FRIO FRIO estúpidas cañerías, le dio hipotermia al barco, de nuevo a operar con pulso perfecto. ¿Dónde se quedó el sueño? Ah bueno, pasa que al salir este día feriado a encontrarme con el hombre de chocolate, no habían almas despiertas, y no era tan temprano, pero sin duda me habría sentido mejor de estar segura de que vivía en el apocalipsis zombie, porque yo sé de zombies, te lo juro.El sabor de este shampoo es muy malo, aún sentada en el sillón siento su amargura, pero más amarga la sensación de que mañana es lunes.
Ya es demasiado tarde, el viaje tiene que terminar. Me salgo de la ducha y llego al mundo aburrido, a secarme mi aburrido pelo, frente al aburrido espejo.
Al desempañar el vidrio, no puedo ver mi reflejo.
sábado, 16 de marzo de 2013
La primera vez
La primera vez que lloré, ya era relativamente adulta. Él me contó que habíase levantado tarde para ir a pescar, que su gato-despertador sabía que era un día importante, pero decidió no maullarle esa mañana. A mi me dio una especie de risa interna, pero como él puede leer las mentes, supo que me parecía graciosa la situación, pero no percató que lo que me causaba gracia era que el gato suyo fuera tan pelmazo, sino que pensó que me parecía chistoso que llegara tarde al lago.
A mí no me parecía terrible que se atrasara, de todas maneras es el mejor pescador del mundo, aunque él no lo sepa o se haga el humilde. Yo estaba segura que aunque fuera el último en llegar a pescar, eso no cambiaría su suerte ni sus probabilidades de ganar el pez más suculento y colorido.
Se alejó de mí enojadísimo, me gritó, me preguntó por qué me reía de su desgracia, y no me dejó explicarle. Me rompió la nariz y el corazón de un fuerte portazo.
Luego me llamó desde un teléfono público contándome que había sacado el pez más gordo y que comeríamos rico esa noche. Se debió su suerte a que un afluente de río salado de procedencia desconocida.
Yo había formado ese río de tanto llorar.
A mí no me parecía terrible que se atrasara, de todas maneras es el mejor pescador del mundo, aunque él no lo sepa o se haga el humilde. Yo estaba segura que aunque fuera el último en llegar a pescar, eso no cambiaría su suerte ni sus probabilidades de ganar el pez más suculento y colorido.
Se alejó de mí enojadísimo, me gritó, me preguntó por qué me reía de su desgracia, y no me dejó explicarle. Me rompió la nariz y el corazón de un fuerte portazo.
Luego me llamó desde un teléfono público contándome que había sacado el pez más gordo y que comeríamos rico esa noche. Se debió su suerte a que un afluente de río salado de procedencia desconocida.
Yo había formado ese río de tanto llorar.
domingo, 10 de marzo de 2013
Dulce ignorancia
Bailan como si se conocieran desde mucho antes, de vidas ancestrales. Ya se habían visto en la escuela profesional, pero no estudiando la misma carrera jamás habían hablado el uno al otro, ni siquiera ahora que se mueven juntos como dos espigas a la melodía del viento.
¿Cómo es que ella no tenía amigos en su sala?¿cómo es que con su belleza despampanante nadie se atrevía a acercársele? Él en cambio, ignorante, la abrazaba en las tonadas dulces de la noche, y decidió hablar:
- ¿Por qué la gente te evita tanto si eres tan dulce?
- Los hombres le tienen miedo a los cuernos de mi cabeza.
Entonces le acarició el cabello a la chica y descubrió entre él, dos protuberancias que salían de su cráneo, pero no se asustó, ya lo había echado todo a perder, y resultó ser que se había enamorado de una demonio.
Nunca más lo volvieron a ver.
martes, 5 de marzo de 2013
Ebriedad
Cada vez, desde que te conocí, antes de besarme me convidabas una cerveza. El mareo entre las caricias, me sentía débil, deseosa, sumisa ante ti.
Hoy me comenzaste a besar sin convidarme de la bebida, y descubrí que la borrachera no tenía nada que ver con el alcohol.
Hoy me comenzaste a besar sin convidarme de la bebida, y descubrí que la borrachera no tenía nada que ver con el alcohol.
martes, 26 de febrero de 2013
Enamorarse
Me siento débil ante él. Se supone que ambos pensamos lo mismo, pero quizás me mintió. La primera vez que salimos, él no comió helado... mala señal.Ya había explotado el Universo una vez, grietas se habían abierto bajo mis pies, casas habían quedado sepultadas bajo el hielo y bajo la sal, montañas se habían convertido en fosas obscuras y muchos animales habían dejado de sufrir metamorfosis.
Pero él tenía la cara sin expresiones del bufoncito de las cartas, y caminábamos como si nada de lo anterior hubiese ocurrido jamás. Me dolía el estómago de una manera impresionante a causa de la combinación nefasta entre escaleras, soda y la taquicardia que me producía estar junto a él. Yo debía mover la primera pieza. Cambié el vaso de mano para que se rozaran nuestros dedos, pero él no entendía, pequeña criatura sin sentimientos, o... por lo menos no quería exponerse a que lo mordiera, quizás ya sabía que yo no era humana.
Sin embargo, de un momento a otro, yo tocaba su mano y... tal vez él sentía la mía.
Sobre el tren, yo no tenía ojos, y apenas boca. Me sorprendía la cantidad de líquido que podía brotar de nuestras extremidades juntas, parecía que estábamos exprimiendo un limón. Hacía tanto calor.
Y sólo al final de la travesía, me di cuenta de lo ignorante que era, porque decidió acercar su boca a la mía y envolvernos en ese placer de caricias tiernamente lujurioso que nunca habíamos sentido, y eso claramente significaba que no tenía idea de que yo, realmente, era una licántropa.
De todas maneras creo que no se arrepiente de haber sido encantado por una loba, y quizás incluso algún día me convierta en humana... Pero debe suceder antes de la Luna llena.
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