miércoles, 5 de septiembre de 2012

Gracia

Se subió al transporte público y por primera vez no saludó al conductor. Algo realmente raro sucedía.
Miró el suelo durante una hora, llorando. Todas las canciones acompañaban sus lágrimas. Algunas más que otras, pero Barry White, De Saloon y Alicia Keys narraban con certeza su vida.
No levantaba la vista del suelo, pero ella sabía que la miraban, y sus botas estaban ya mojadas.

Hace un rato le había dicho adiós… y se fue caminando con los tontos pensamientos de que al girarse él estaría a un metro de ella, o que al subirse al colectivo estaría él esperándola… y lloraba aun más al comprobar que sus fantasías no eran más que eso, pero no lo culpaba… sólo se tragaba sus gritos y dejaba que se resbalara el agua por sus mejillas.
En el viaje pensó que tal vez había alguien observándola y especulando acerca de lo que le sucedía, tal como lo hacía él al mirar a los hacedores de completos armar la comida… eso le daba tanta risa antiguamente, pero ahora sólo la hacía llorar. Había tantas cosas por las que lo amaba y sólo una que no le permitía tenerlo.

Se prometieron cuidarse y reservarse hasta que hayan aparecido surcos en sus caras, porque ella no era de nadie más que de él, y cuando ya no sea así no tendrá importancia alguna porque ambos habrán fallecido. Aun así, no le gustó la despedida, ya que él no le dijo mucho… ella no supo si era una muestra de decepción y miedo, o que pensaba que era lo mejor. Ojalá hubiese sido más sincero conmigo.

La tristeza es siempre el motivo de su inspiración, por lo que recordaba porqué prefiere los números a las letras, los órganos del cuerpo a los países de Sudamérica… porque los escritores son unos infelices. Debería romper todo lo que le permite escribir y haberse comprado hace tiempo ese estúpido libro de recuerdos.

Él habría terminado en una banda de música mala y ella en un burdel, de no ser porque su vehículo chocó. Qué gracia usar la intertextualidad y el estilo indirecto libre. Y murió.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Lo que se pega

Tenía una hermana un año mayor que yo, hace diez años, que se juntaba con esas gentes adictas a los vicios y a las modas, que fuman, se emborrachan y gastan todo su dinero en una camisa que por muy ordinaria que fuera, si llevaba el logotipo de la marca, era sensacional.
De todas era Carmen, la menos adicta y viciosa, y la que aún creía que podía tener esos amigos sin dejarse llevar. De todas maneras, se mataba de la risa con las estupideces que decían, pero cuando eso iba al extremo, recordaba que no debía dejarse llevar porque le asustaba transformarse en un ser tan increíblemente superficial y lego.
Yo temía también por ella, ya que no concebía que mi propia sangre llegase a vidas tan bohemias como las de sus descontrolados amigos. Cuando se lo planteaba me decía "Tranquila, Pía. Yo jamás haré lo que ellos hacen. Nunca faltaré a mi salud física ni mental. Yo soy una persona inteligente".

Carmen murió de una mezcla de cáncer pulmonar y al hígado, que fueron destruidos por sus vicios.

Tenía también una tutora llamada Ernestina, que juraba acabar con las desigualdades sociales, pero todo eso se le olvidó cuando contrajo matrimonio con un senador, y ahora vive en los palacios más bellos de las ciudades más adineradas del país, rodeada de papeles de colores, que se cambian por objetos...

...y es humano... pegarse la idiotez y desear hacer lo que se quiere cuando se tiene el poder.

domingo, 19 de agosto de 2012

Muñecas

Poniendote un collar de rosas, sujetando una cadena de plata en tu boca...
Te odio. Has vuelto a llegar a la cima tú solo.
Agachado de rodillas, lames las amargas gotas de amor.
Como despedida podría darte un triste adiós.

En un cofre de nombre "yo" mi corazón aún late.
Dos alas reviven bajo la luz de la luna y alzan el vuelo.
La soledad se hace más aterradora que la obscuridad...
Bajo la cruz, bajo la cruz.

Déjanos devorar la prueba de nuestra unión,
abriendo las esposas, sujetándonos las pálidas muñecas.
El milagro de tus caricias... te amo con toda mi alma.
Agachado de rodillas ofreces las dolorosas palabras de amor.
Rojas marcas manchando una venda.

Ni siquiera me importa si es pecado, por favor di que me quieres...
Y dame un beso prohibido.

domingo, 29 de julio de 2012

El miedo a crecer

Él se levantaba con infinita tristeza el Día A, porque habiendo cumplido la mayoría de edad le tocaba recibir el sacramento de la Adultez esa misma noche. Era un ceremonia que transformaba las almas de los jóvenes en almas adultas, dispuestas al trabajo y servicio del gobierno, dejando atrás los hobbies y momentos de ocio, los amores fugaces y las fantasías de un mundo mejor.
Se levantó con gusto a hiel en la lengua y guardó ensimismado sus recuerdos en una caja de pizza decorada para la ocasión. Procuró dejar fuera las ideas de un mundo maravilloso que atentaba contra las grises calles, y las industrias que humeaban muerte por sus chimeneas.
De pronto, entra la madre al cuarto de él y aprieta con sus garras las ideas de un mundo maravilloso, donde existían las hadas y los manantiales de colores, los dragones y las princesas soñadas. Arrugó sus creencias y las arrojó por la ventana.
- Deja ya todas esas concepciones, los adultos no las necesitan- Y dejó una pila de libros de medicina, ingeniería, arquitectura, economía...
Él salió de su casa con sollozos y se recostó sobre el pasto por última vez. Fantaseó con el cielo y descubrió formas infantiles en las nubes esponjosas. La pena le hizo cerrar los ojos, y se entregó a su sueño final.
Dormido boca arriba, bajó de las nubes una ninfa turquesa que quiso degustarlo con un beso. Su frágil figura flotó hasta sus labios y probó por primera vez el sabor de la hiel. Escupió y comenzó a tocer, y en ese momento, él se despertó. Miró a la ninfa a los ojos y vio en ella su juventud que no quería dejar escapar.
Unidos en un abrazo la ninfa hizo brotar desde lo más íntimo de la Tierra toda la vegetación atacada y pervertida por el Humano. Era una fantasía, pero era real a la vez. 
El mundo donde existían los amigos, los colores y el ocio existía como el país de Nunca Jamás, pero en la Tierra.
La ninfa... ¿existía la ninfa? ¿o es sólo el objeto de locura de él?
- No ha conseguido aún la madurez para ser un adulto...-
- Su madre está devastada, dicen que no lo deja entrar al hogar-
- Que deshonra más grande, que le hayan denegado el sacramento-
- Yo a ese niño hasta lo he escuchado hablar solo-
- Definitivamente los amigos imaginarios son de jóvenes, está claro que él no puede evolucionar a la siguiente etapa...-
- No le importa dormir afuera, pero siempre anda sucio. Es un asco-
Nadie logra entender que lo único que necesita para ser feliz es su juventud, la naturaleza, la ninfa a quien ama y que lo ama a él.
-He creado un mundo para nosotros, Facucio.

miércoles, 18 de julio de 2012

Ana y Finn

Había una vez un cachorrito. Era tierno, lindo y todos los que llegaban a la casa de Ana decían que parecía de juguete.
Ana era rescatista de animales callejeros. Ese trabajo consiste en ir a basurales y lugares de bajos recursos y recoger en su mayoría perros y gatos, aunque ella se ha encontrado tortugas, serpientes y hamsters. Los cuidaba hasta que les encontraba una familia que se hiciera cargo responsable del animalito. Era una chica hermosa.
Al perrito que anteriormente te mencioné le puso Finn.
Finn no comprendía... ¿Por qué si era tan tierno y todos lo piropeaban, la bella Ana no hacía más que ignorar sus ladridos? Lo único que hacía era darle comida y agua, creo que hasta pasaba más tiempo con cualquier otro animal que con Finn... así que un día le preguntó:
- Ana... ¿Tú no me encuentras adorable?
- Sí Finn, más que a todos los animales que he rescatado.
- Entonces... ¿Por qué no me haces cariño?
- Porque eres tan hipnotizante que temo caer en La Estupidez.
... ¿La Estupidez? ¿A qué se refería Ana con La Estupidez?

Llegó el día en que el resto de los humanos iban a la casa de Ana a elegir un animal al que prometerían cuidar y amar. Una señora señaló a Finn y le dijo a Ana que era el cachorro que quería para su sobrina.
Ana se puso muy nerviosa, le dijo a la humana que esperara un poco mientras iba a preparar a su futura mascota, agarró a Finn y lo llevo a la cocina. Lo sentó sobre la encimera, tomó la pequeña cabeza del perrito con sus dos delicadas manos y lo miró a los ojos, brillantes como aceitunas.
- Finn, es la hora de decirte adiós.
- ¡ANA! ¡YO NO QUIERO IRME CON ESA SEÑORA! ¡NO QUIERO, NO QUIERO, NO QUIERO!
- ¡Perrito! Aún cuando te ignoré lo mejor que pude, caí en La Estupidez....
- ¿Qué es eso?
- Encariñarse con un ser que sabes que no será parte de tu vida, que será parte de la vida de otros seres.
- ¡¡¡Pero Ana!!! ¡Déjame ser parte de tu vida!
- No puedes... no podemos estar juntos, perrito, pero te prometo que serás muy feliz y que yo te extrañaré, pero seré feliz también.

Soy un perro adulto ahora. Carla, mi ama, me trata muy bien, la quiero mucho, pero no puedo dejar de pensar... de estar casi seguro de que mi vida era junto a Ana la rescatista. Sí, sí, qué trágico... el narrador de la historia es el perrito que fue separado del amor de su vida.

Y quizás son celos o que ella realmente me pertenece, pero espero que Carla muera, que muera la mascota de Ana si es que existe, y que volvamos a estar juntos... y así no ignore nunca más mis gemidos.

miércoles, 20 de junio de 2012

La conquista

Pese a que el día más noche parecía debido a la obscuridad que abundaba, ella salió de su casa con un bolso lleno de galletas. Ascendió por la gris calle empinada y llegó a la estación de tren. Mismo vagón, mismo conductor, misma joven, pero distinto paraguas. No negro, sino amarillo chillón. Distinto peinado también, porque el frío era tal, que si lo llevaba tomado, sus orejas se congelarían... Así que su melena larga y café enmarcaba su faz, desordenada, limpia y olorosa a vainilla. Será mejor apurar el tren. Cerró sus ojos y se prendieron los violines y las ecuaciones matemáticas, como el verde de las plantas y el dulce del algodón de azúcar.
En menos de cinco minutos, había dado la vuelta al planeta y bajó con la gracia de una bailarina en la otra dimensión, donde estaba él con un ramo de versos en una mano, y en la otra las notas musicales de la siguiente canción. El cielo de espejo reflejaba claramente a la humanidad, y ellos caminaban justamente bajo el sol, mientras los demás caminaban tristes en al penumbra.
Periódicamente aunque las nubes cubran el sol, vuelve. Puede pasar un largo invierno sin sol, pero el verano le sigue y siempre llegará a tiempo. Encima de eso, los inviernos son cada vez más cortos. Vamos de una vez a pintar de besos todo nuestros cuerpos. Y se fueron a saltitos alegres al templo del León, donde en su lecho las palabras más hermosas y los secretos más íntimos relucían como la Mona Lisa, aunque ya se las habían leído mil veces, como tontos. Libre, liebre, libro, libido, lienzo la piel de los amantes, del amor, de las flores, las nubes vírgenes y los lápices pasta de colores.
El himno de Inglaterra trucado y vociferando el cariño por todas las radios, los seres cansados de físico, pero con las mentes tan concentradas que llenaban la juguera de tres litros de la abuela sureña... ahí fue cuando descubrieron que no necesitaban las galletas para complementarse ni para ser felices, pero sí para iniciar la conquista.


jueves, 14 de junio de 2012

Memoria de una hora

Salgo del colegio y a la altura de la casa de los gatos me pongo a imaginar ¿Sera porque los gatos me inspiran? En fin. El olor a cigarro fugaz es poético, pero más atrás venía un tipo pasado a mentholatum que me hizo recordar lo mal que me fue en la prueba. Camioneros durmiendo en sus camiones y automovilistas manejando sus automóviles, todo al mismo tiempo, y el gato negro dibujado en la pared. Viento y calor. En frente del restaurant chino, dos hombres. Uno con una flauta de madera y el otro con una guitarra con un estampado de flores pintadas con tempera me hacen pensar que hay personas mucho más felices que yo, pero a la vez deben de haber otras más tristes o desgraciadas. Pero no quiero que me recuerden por lo que realmente soy: una mujer, una caminante, una estúpida, una harpía. Sí, sí. Porque soy vengativa, me gustaría tener muñecos vudú de todas las personas que conozco y en especial a aquellas que me desagradan, para torturarlos. Y hablando de muñecos, ayer rompí al pingüino. Le saque un brazo antes de imaginarme a un gigante arrancándome el brazo a mí.

 En cabildo olía a mar y en un pestañeo vi la playa, las personas de vacaciones, el arena volando en el viento y los puestos pesqueros. Uno posee otra realidad en la cabeza, un tiempo que pasa mucho más rápido, porque como plateaba el jazzman de aquel cuento surrealista de Cortázar, el tiempo de reloj puede marcar un par de minutos que en mientras la imaginación pasan algunas horas. Recuerdo todo, todo TODO lo que vi camino a casa y ahora sentada frente a las teclas lo escribo y hasta recuerdo a Johnny. Tengo buena memoria por lo que perdono poco. Todo me ha salido mal la verdad… Aquel que era no será más porque no sabe lo que me ha pasado, he tenido una semana de mierda y acá no huele más que a pollo cocido que revienta dramáticamente mi inspiración.
Y recuerdo todo, todo... menos la fórmula del empuje.

 De todas maneras me sacaré un 1 en física.

miércoles, 30 de mayo de 2012

La istoria (Sin H)

El camello de un pequeño granjero violó ayer a tu hermana en la casa playboy. Mientras lo observaba la Samara, él grito desesperadamente por un doloroso picor precisamente en su pequeño y peludo, y muy oloroso pie con gota.
Mientras tanto, en Mississipi estaba la Elisa muy perdida y desorientada jugando al yenga con Clark Kent. Estaba por perder cuando llegó a ayudarla su querido amigo Galletón con avena, quien le dijo:
-¿Elisa, eres gay?
 Y ella respondió:
 -¡Menos que vo!
Galletón se sorprendió y movió una pieza del yenga que hizo que el contrincante, Superman, se conviertiera en una apestosa masa de desechos del camello con gota.
Por otro lado, Samara estaba traumada ya que el camello descubrió que ella los estaba espiando, y la Elisa había llegado con mucha determinación a salvar al pequeño granjero, porque el camello estaba vuelto loco y quería darle con una bazuka para matarlo y asi poder vengar a tu violada hermana, pero no llegó a tiempo, y sólo encontró al granjero sin ropa interior ni la billetera de George Washington que él habia robado de la casa Blanca en EEUU.
Piolín, estando en la casa del tan famoso Jesús de Nazaret, se enteró de que George Washington había perdido su billetera, entonces fue donde Ash Ketchum para invitarlo a cazar al ladron de billeteras llenas. Ash no quería asi que llamó a la pizzería para que un oso hormiguero incendiara al pepinillo de Piolín y asi tu hermana no pudiera asaltar el banco de Saltadilla.
 Por esto último, llegó Pacha mama, muy furiosa, y retó al oso por no cumplir con sus deberes. Le arrojó un plátano inmaduro y un automóvil azul. El oso murió, no sin antes gritarle lo siguiente:
-¡¡¡PELOTOOOOOOOOON!!!
Y ella uso telekinesis con la alfombra para tranformarlo en sushi y venderlo en la industria de revistas porno.
El hijo de tu hermana, que nació con sindrome de Rutherford, no era precisamente aquel hijo, sino que era otra cosa, como una especie de enorme y feo, sin olvidar extraño, trozo de criatura peluda y viscosa. Eso fue por que su padre era el nombrado camello violador-asesino. Ésto se pudo gracias a Ash, ya que él y su Bulbasaur asistieron a la ceremonia de inauguracion de pañales galácticos.